| Los diferentes tipos de higos se
pueden clasificar en dos grupos. Aquellos destinados a consumirse
frescos y aquellos destinados a consumirse secos. También
pueden ser de diferentes colores desde las variedades blancas
a las negras, pasando por las coloradas. |
En la compra y conservación
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Debido a su fragilidad sólo
se pueden consumir higos frescos en las zonas donde se los cultiva.
Han de ser firmes al tacto y poseer una deliciosa fragancia
y habrá que evitar aquellos que tengan manchas marrones
y sean de textura blanda.
Incluso en el frigorífico se conservan sólo unos
pocos días, no más de tres.
Es preferible no consumirlos fríos ya que su sabor se
quedaría atenuado.
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En la cocina:
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Los higos frescos se suelen emplear
en numerosas elaboraciones como puré de higo o incluso,
como en antiguas civilizaciones, materia prima de un tipo de
vino.
Los principales productos del higo son los higos desecados,
la conserva de higo, los higos en alcohol y los higos tostados
y molidos que se emplean como un sucedáneo del café.
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En la salud:
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Hay que tenerlo en cuenta en las
dietas de adelgazamiento, su alto contenido en fibra produce
sensación de saciedad.
El fruto maduro es digestivo y laxante, por lo que es muy adecuado
en casos de irritación gastrointestinal y estreñimiento.
Pero no se debe abusar de ellos.
Tiene un alto contenido en potasio lo que le confiere unas propiedades
alcalinizantes y un efecto diurético.
Secos o frescos son un excelente reconstituyente debido al tipo
de azúcares que contienen.
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