peregil

El perejil, la hierba aromática goza de muy buena reputación entre los griegos, que en los banquetes se decoraban la cabeza con él y consideraban además que abría el apetito y estimulaba el buen humor. Los romanos usaron también el perejil en su cocina "a manos llenas".
 

El perejil fresco, por su riqueza en hierro calcio y vitaminas A y C, es como una farmacia con medicamentos para unas 50 enfermedades

El perejil es una planta aromática originaria de la isla de Cerdeña, desde donde ya en la antigüedad se extendió por toda Europa y otros continentes.
Hoy en día el perejil es uno de los condimentos indispensables dentro del mundo gastronómico. Se emplea en casi todos los guisos, sopas, platos de carnes, pescados, tortillas, etc. A continuación te proponemos una serie de consejos que te ayudarán a tener el perejil siempre fresco y a mano

Para disponer siempre de perejil fresco, lávalo y déjalo escurrir y, una vez cortado en pequeños trozos, guárdalo en el congelador. De este modo solo tendrás que sacar una ramita cada vez que lo necesites y siempre estará bien conservado.

Puedes tener perejil siempre a mano si lo conservas picado en un tarro de cristal. Solo tienes que lavar previamente las ramas, secándolas después, y cortar los rabos antes de picar las hojas. En la nevera se conservará en perfectas condiciones hasta doce días.

Para conservar en buen estado el perejil, nada más comprarlo limpia un par de cabezas de ajo y pásalas junto con las ramas de perejil y aceite crudo por la batidora y guárdalo en un frasco de cristal en el frigorífico, donde puede permanecer durante más de un mes.

Otra forma de conservar fresco el perejil es ponerlo en un vaso con agua a la que habremos añadido un chorrito de limón. Es conveniente que no olvide cambiar el agua a diario

Para conseguir un perejil suelto y seco una vez picado lo extenderemos un trapo de cocina y colocaremos en el centro el perejil picado. Después se hace un paquete y lo colocamos debajo del grifo. Lo dejamos al chorro de agua fría hasta que se empape el trapo, lo escurrimos, abrimos el trapo y tenemos el perejil suelto y seco.

Para tener siempre a mano perejil fresquito y pulverizado lo colocaremos dentro de un tarro y a continuación lo congelamos. Una vez congelado lo machacamos con una cuchara de madera o con la mano del mortero. El resultado será perejil en polvo que nos vendrá muy bien para condimentar nuestros platos y para hacer deliciosas salsas