La podemos encontrar en el mercado
desde finales de primavera y a lo largo del verano.
En su punto óptimo de madurez la pulpa es de un clor
rojo intenso y si se golpea emite un sonido hueco.
Si solo se puede observar la sandía entera tenemos que
fijarnos en su inferior:
Si es de un color amarillo pálido
indicará que estará madura y sabrosa.
Si por el contrario este color amarillo es verdoso o blanco
la sandía habrá sido cortada antes de tiempo
y será insípida.
Un tallo arrugado también
es indicativo de su maduración y buen estado para el
consumo.
Se debe de tener en casa a temperatura ambiente si está
entera y si está empezada la guardaremos en el frigorífico
bien envuelta para que no pierda el agua y las propiedades.
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