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Hay diferentes tipos de tomate. El
tomate redondo, el tomate pera, el tomate cereza, pero a grandes
rasgos todas estas variedades comparten las mismas propiedades
nutritivas.
En la compra y conservación:
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La temporada propia del tomate es
en la que nos encontramos, el verano. Pero gracias a los cultivos
de invernadero podemos disponer de ella todo el año.
Es preferible adquirir los tomates rojizos, casi maduros, pero
que no estén ni blandos, ni abollados.
Los redondos de gran tamaño se suelen destinar a las
ensaladas, los más maduros para salsas, y los más
pequeños son los mejores para su consumo como aperitivo.
En casa, si los tomates no están del todo maduros se
pueden dejar a temperatura ambiente, pero sin que les de el
sol.
Cuando estén muy inmaduros, podemos acelerar su maduración
introduciéndolos en una bolsa de papel junto a otra fruta
madura.
Si los compramos maduros, tendremos que guardarlos en el frigorífico,
pero no más de 3 días.
A temperaturas inferiores a 10º se interrumpe su maduración,
pero a la hora de congelarlos es preferible que estén
escaldados o pelados. Una vez congelados pierden gran parte
de su jugo.
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En la cocina:
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Su consumo gastronómico está
extendido a todo el mundo.
Es conveniente pelar los tomates si se van a utilizar en salsas
(eliminaremos su amargor). Su piel se quita fácilmente
si primero se escaldan y luego se dejan enfriar.
También aportan un toque de color y aroma a sopas y guisados.
Por no mencionar los tomates rellenos con varios ingredientes.
Así mismo, en el mercado podemos encontrar productos
elaborados a partir de los tomates. El Ketchup, la salsa de
tomate o la conserva de tomate son sólo algunos ejemplos.
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Valor nutritivo y salud:
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Los hidratos de carbono son su componente
más importante después del agua.
Los contenidos proteicos son bastante escasos, al igual que
las grasas.
El tomate fresco contiene una gran cantidad de vitaminas del
tipo A1, B3, C y E. Resultando beneficioso por ello en trastornos
del desarrollo, enfermedades de la dentición, falta de
resistencia contra las infecciones y prevención de anemias.
Al igual que el resto de las hortalizas, es muy rica en minerales.
Sobre todo, el potasio y el fósforo, necesarios para
la actividad normal de nervios y músculos.
Tenemos que destacar también su comportamiento diurético
y además suele ser beneficioso en caso de úlceras
de estómago y duodeno.
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