EL TOMATE

Este fruto jugoso y carnoso, presenta generalmente una coloración rojiza. Su sabor depende de la relación entre los azúcares y ácidos de su composición. Los españoles lo introdujeron en Europa a través de Nápoles allá por el siglo XVI. Actualmente esta hortaliza es conocida universalmente y consumida en todo el mundo.
 
Hay diferentes tipos de tomate. El tomate redondo, el tomate pera, el tomate cereza, pero a grandes rasgos todas estas variedades comparten las mismas propiedades nutritivas.

En la compra y conservación:

La temporada propia del tomate es en la que nos encontramos, el verano. Pero gracias a los cultivos de invernadero podemos disponer de ella todo el año.
Es preferible adquirir los tomates rojizos, casi maduros, pero que no estén ni blandos, ni abollados.
Los redondos de gran tamaño se suelen destinar a las ensaladas, los más maduros para salsas, y los más pequeños son los mejores para su consumo como aperitivo.
En casa, si los tomates no están del todo maduros se pueden dejar a temperatura ambiente, pero sin que les de el sol.
Cuando estén muy inmaduros, podemos acelerar su maduración introduciéndolos en una bolsa de papel junto a otra fruta madura.
Si los compramos maduros, tendremos que guardarlos en el frigorífico, pero no más de 3 días.
A temperaturas inferiores a 10º se interrumpe su maduración, pero a la hora de congelarlos es preferible que estén escaldados o pelados. Una vez congelados pierden gran parte de su jugo.

En la cocina:

Su consumo gastronómico está extendido a todo el mundo.
Es conveniente pelar los tomates si se van a utilizar en salsas (eliminaremos su amargor). Su piel se quita fácilmente si primero se escaldan y luego se dejan enfriar.
También aportan un toque de color y aroma a sopas y guisados. Por no mencionar los tomates rellenos con varios ingredientes.
Así mismo, en el mercado podemos encontrar productos elaborados a partir de los tomates. El Ketchup, la salsa de tomate o la conserva de tomate son sólo algunos ejemplos.

Valor nutritivo y salud:

Los hidratos de carbono son su componente más importante después del agua.
Los contenidos proteicos son bastante escasos, al igual que las grasas.
El tomate fresco contiene una gran cantidad de vitaminas del tipo A1, B3, C y E. Resultando beneficioso por ello en trastornos del desarrollo, enfermedades de la dentición, falta de resistencia contra las infecciones y prevención de anemias.
Al igual que el resto de las hortalizas, es muy rica en minerales. Sobre todo, el potasio y el fósforo, necesarios para la actividad normal de nervios y músculos.
Tenemos que destacar también su comportamiento diurético y además suele ser beneficioso en caso de úlceras de estómago y duodeno.