Prehistoria
El trigo y su domesticación han acompañado a la humanidad desde tiempos
remotos. El primer molino de trigo fue la mandíbula del hombre de las
cavernas, que posteriormente perfeccionó el procedimiento machacando los
granos con un mazo que golpeaba sobre una piedra.
Siglo IV a.C.
Los pobladores del Medio Oriente (de los márgenes de los ríos Jordán,
Éufrates y Tigris) crearon morteros rudimentarios, con los que molían el
trigo inmediatamente después de ser cosechado. Ellos produjeron por primera
vez harina, empleada para hacer el pan cotidiano.
Siglo I a.C.
El proceso se perfeccionó considerablemente en el Imperio Romano, donde se
inventó un sistema que consistía en la molienda por medio de la fricción de
dos piedras cónicas, movidas por esclavos, que giraban una sobre la otra
para triturar el grano.
Siglo I al Siglo V d.C.
Fue inventada, en Roma, la rueda de agua, que aprovechaba la fuerza de los
ríos y acueductos para moler los granos de trigo. En el siglo V se
perfeccionó el procedimiento, y aparecieron los molinos de esclusas, cuya
fuerza motriz era también la hidráulica.
Siglo XV
Aunque se cree que aparecieran por primera vez en Asia, en el siglo XII,
los molinos de viento –que consistían en un sistema de fricción entre
piedras movidas por el viento-, fue hasta el siglo XV que aparecieron en
Francia y Holanda, y pronto se extendieron por todo Europa.
Siglos XIX y XX
La revolución tecnológica de la molinería comienza realmente en 1825,
cuando la empresa Ganz lanza el molino de cilindros. En el siglo XX, la
energía eléctrica revoluciona la industria de la molinería. Gracias a ésta
se incrementa considerablemente la productividad y la eficiencia.
La
harina
Entendemos por harina el
polvo que obtenemos de la molienda de semillas de gramineas como el maíz, el
trigo y el arroz y también el polvo procedente de algunos tubérculos y
legumbres.
Composición
La harina de
trigo contiene en su mayor parte almidón, un 70 %, entre un 9 y un 12% de
proteínas, un 1,5 % de grasas, hasta un 15% de agua en el momento del
envasado y distintos minerales como potasio y ácido fosfórico. Los
porcentajes están regulados por ley Almidón Las células del almidón de la
harina están cubiertas por una fina capa de celulosa que se rompe al
hincharse estas en contacto con el calor, esto es lo que provoca que las
cremas pasteleras a base de harina por ejemplo si cuecen demasiado se pongan
correosas. El almidón es el responsable de la consistencia gelatinosa de las
masas.
Proteínas y
tasa de hidratación
Entre las
proteínas, las más importantes son las glutámicas, el gluten, cuyo
porcentaje esta regulado por ley, y no puede ser inferior al 5%, y entre
estas distinguimos dos: La gluteina, que aporta elasticidad a la masa,
cuando estiramos tiende a recuperar la forma original, y la gliadina que le
proporciona pegajosidad, y al mismo tiempo extensibilidad, la capacidad de
extenderse sin fragmentarse. La mayor o menor proporción de proteínas en el
porcentaje total de una harina es básicamente lo que distingue una harina de
fuerza de una floja. A mayor cantidad de proteínas, la harina tendrá una
mayor capacidad de absorber el agua. La harina de “fuerza” o “gran fuerza”,
tiene hasta un 15% aproximadamente de proteínas, y puede absorber hasta 750
g. de agua por kg. Una harina floja, en cambio, contiene un porcentaje de
proteínas alrededor del 9%, y puede absorber hasta 500g. de agua por kg.
Esta capacidad de absorción de agua es lo que se conoce por “tasa de
hidratación”
Harina de fuerza
y harina floja
Las harinas de
fuerza o gran fuerza provienen de granos de trigo duro, generalmente de
especies exóticas o especiales. También se le llama harinas de primavera
porque es la época de siembra de estos trigos, o también harina flor, puesto
que necesitan un tipo especial de molienda, en la que solo se utiliza la
parte central del grano (la flor) Las harinas flojas, también se conocen
como harinas de invierno o harinas candeales, proceden de granos de trigo
blanco cuya época de siembra es el invierno. ¿Cómo distinguimos una harina
de otra? Puede ocurrir,(y de hecho ocurre) que en un momento dado, no
tenemos ninguna manera de saber si la harina que vamos a utilizar es o no de
fuerza. Para averiguarlo es muy fácil, cogemos con la mano un puñado de
harina y comprimimos con fuerza. Si la harina es de fuerza, por sus propias
características de recia, veremos que se desmorona, sin embargo la harina
floja se compactará y mantendrá unos instantes la forma de la mano.
Propiedades y
aplicaciones de los distintos tipos de harinas
Empezaremos
siguiendo el mismo orden. Ya hemos visto que las harinas de fuerza tienen un
mayor contenido en proteina y una mayor capacidad de absorción de líquido y
también como característica esencial, y de ahí deriva el nombre muy bien
puesto de “fuerza” una gran tenacidad o resistencia al estirado Las harinas
flojas por el contrario tienen menos consistencia que las primeras, sin
embargo tienen una mayor extensibilidad, es decir, que admitirán una mayor
longitud de estirado sin romperse. Si hemos comprendido cuales son las
diferencias entre ambas, a pesar de que hay una serie de matices que dejo
para más adelante el explicarlos, nos será bastante fácil, a partir de aquí,
y éste es el propósito de mi artículo, entender porque usamos un tipo de
harina determinado para un tipo de trabajo determinado, y porque a veces
necesitamos hacer una mezcla de ambas harinas como ocurre en el caso del
hojaldre. Para masas que deban fermentar y que tengan un elevado porcentaje
de azúcar y grasas (los huevos aportan también un componente graso) usaremos
fuerza. Por dos motivos. 1. La grasa contrarresta el efecto de las proteinas.
Si quisieramos una masa rica en grasa con una harina baja en proteinas no
tendríamos consistencia, nos quedaría una masa que se deshace en las manos,
sin nervio, y que dificilmente resistiría la fermentación sin disgregarse.
2. El azúcar es el alimento predilecto de las levaduras, y cuando las
levaduras se alimentan se producen gases. Si gasificamos demasiado una masa
con poca proteina, ésta no tendrá fuerza suficiente para retener el exceso
de gas y caerá una vez fermentada. Antes de proseguir, me gustaría
puntualizar, que no debemos confundir una masa gasificada por fermentación (brioche,
bollería...) con una masa gasificada por impulsór químico o por esponjado de
huevos (Magdalenas, cake, bizcocho) este segundo tipo de masas precisa
harina “floja” puesto que una de fuerza nos impediría un correcto desarrollo
y quedaría un producto correoso y con demasiada consistencia. Esta es la
causa principal de muchos fracasos en cocina, esas magdalenas que te caen
encima del pie y te lo destrozan, esos cakes que quedan como una piedra y no
sabéis por qué... Para la bollería hojaldrada ya comentamos que también
usábamos fuerza. En este caso la necesidad deriva de que parte de la grasa
que utilizamos para laminar, se va incorporando y entremezclando con la
harina Una harina con poca fuerza acabaría por dejar la masa sin nervio y no
podríamos laminarla bien a partir del segundo plegado, y tampoco
desarrollaría bien con la fermentación. Usaremos harinas flojas para todas
las masas que no deban tener correa o elasticidad. Un bizcocho, ya lo hemos
explicado antes, no debe quedar correoso ni encoger, una pasta de te no debe
encogernos al hornear, tampoco debe encoger un fondo para tarta o tartaleta,
a pesar de que la harina por floja que sea siempre tiene algo de elasticidad
que a veces produce estos encogimientos, esto lo podemos solucionar dando
reposo a las masas. Por eso se recomienda hacer esperar un poco, mejor en
frigorífico, los fondos de las tartas antes de hornearlos.
Principales tipos
de masas en relación con el tipo de harina a utilizar.
1 Tenemos en
primer lugar todas las masas de bizcocho o tipo bizcocho cuyo único
componente emulsionante son los huevos. Entre estos tipos podemos citar el
bizcocho clásico para tartas ligero (100-125g. de harina, mismo peso de
azúcar y 4 huevos) Esta misma fórmula tanto podemos hacerla montando las
claras a punto de nieve, juntarlas con las yemas montadas con el azúcar y
añadiendo posteriormente la harina como montando juntos claras y yemas con
el azúcar (mejor en este caso que los componentes estén tibios) y añadiendo
igualmente la harina al final. En el primer caso quedará una masa algo más
consistente, ideal para los bizcochos de soletilla o las planchas para brazo
de gitano por ejemplo. El segundo tipo nos irá mejor para bizcochos de
molde. En todas estas masas, el único componente emulsionante son los
huevos, y no necesitan adición de ningún tipo de levadura química. Dentro de
este mismo tipo entraría también el bizcocho llamado pesado, al que se le
incorpora una cantidad de mantequilla u otra grasa siempre fundida y que
añadiríamos una vez finalizada la mezcla de los otros ingredientes con la
harina. 2 En segundo lugar tendríamos los bizcochos con componente graso.
Mantequilla, margarina, aceite, dentro de esta familia tenemos las
magdalenas, sobaos pasiegos, mantecadas, los Plum cake y sus derivados.
(Dentro de esta familia también incluiríamos los conocidos bizcochos caseros
de yogur por ejemplo, también los brownies). Todas estas masas tienen en
común que usan aproximadamente las mismas proporciones de grasa, harina,
huevos u otro componente líquido como leche y azúcar y su elaboración es
similar, en todos los casos se hace una crema con la grasa fundida o semi
fundida el azúcar y los huevos o líquido( a diferencia de los bizcochos
pesados del apartado anterior, en los cuales como ya dijimos, se incorpora
al final), y en último lugar se añade la harina juntamente con el impulsor
químico, llamese a este polvos Royal, Potax, o levadura química. (Se
recomienda tamizar juntos harina y polvos) 3 La siguiente familia serían las
masas escaldadas. Estas pueden freirse o cocerse al horno. La más básica de
todas sería la de churros y a partir de ella con la adición de huevos
podemos elaborar desde buñelos, (Freir) a pasta choux(Hornear) para
profiteroles, petit-choux, palos, religiosas....En todas ellas el proceso es
también el mismo: Se pone a hervir agua o leche u otro líquido con o sin
grasa, se echa de golpe la harina y se remueve escaldando esta ligeramente
sobre el fuego. Posteriormente según el tipo de masa que queramos hacer se
van incorporando los huevos. 4 Una familia intermedia entre esta y la
próxima son las masas líquidas o semilíquidas para crêpes, gaufres y también
masas para freir y masas de buñuelos sin escaldar. (En todo momento me estoy
refiriendo a masas no fermentadas puesto que estamos trabajando con harina
floja, los doughnuts por ejemplo, siendo una fritura, ya entrarían dentro de
una nueva categoría). 5 Esta ya es una gran familia, las masas quebradas. En
esta misma familia tenemos todos los fondos para tartas saladas(quiches) o
dulces, las pastas de té, las figuritas...Para conseguir que estas masas nos
queden crujientes tenemos 2 métodos. a)Masas realizadas a partir de un
“sablage” Éste método consiste en mezclar la harina con la mantequilla
frotando con las manos hasta conseguir una mezcla arenosa a la que
posteriormente se le agregan el resto de los ingredientes (Agua, huevos...)
En esta categoría estarían la pasta de fondear salada, y la pasta sablé.
b)Masas realizadas a partir de una crema.(Mezcla de grasa y azúcar) Este
método es indicado para las pastas dulces. La finalidad de ambos métodos es
impermeabilizar ligeramente o aislar las partículas de gluten de la harina,
para así conseguir que la masa no desarrolle elasticidad. Todas las masas de
esta familia deben amasarse poco, para evitar este mismo problema, y antes
de usarlas es conveniente que tengan un tiempo de reposo para que pierdan la
elasticidad que puedan haber cogido. Saliendo un poco del tema, creo que es
interesante advertir que para las masas dulces de esta familia obtendremos
mejores resultados si utilizamos azúcar lustre(Azúcar glass) El azúcar en
grano a veces provoca que la masa sea más frágil y se rompa. Y también si no
está bien mezclado, el azúcar al derretirse hace que la masa rezume y quede
más pegajosa, por lo cual al trabajarla tendremos que añadir más harina y no
nos quedará tan fina.
6 Siguiente familia.
Masas de hojaldre. Con esta familia empezamos el uso de harinas de fuerza.
En el caso del hojaldre se suele recomendar harina de media fuerza. La
manera más sencilla de obtener una harina de media fuerza es bastante obvia,
mezclar a partes iguales harina de fuerza y harina floja. El principio del
hojaldre, es la incorporación de una grasa a una masa de harina en forma de
capas, a base de estirar y volver a doblar sobre si mismas capas de grasa y
masa iremos multiplicando el número de éstas. Usaremos harina de media
fuerza, puesto que por un lado la incorporación de grasa ya sabemos que
contrarresta el efecto de las proteínas y por esto un poco de fuerza nos
viene bien, pero al tener que extender bastante y bastantes veces la masa,
esta misma fuerza nos perjudica de ahí que compensemos este efecto con
harina floja. En el desarrollo del hojaldre no interviene ninguna levadura
ni fermento. El aumento del volumen viene dado por un buen laminado de las
capas que al recibir el calor irán separándose, las láminas de grasa irán
fundiendo, dilatando y al tiempo cociendo, o casi diríamos que friendo las
capas de masa hasta conseguir esta estructura ligera y crujiente en la que
en un caso perfecto, podríamos separar y contar las láminas una a una.
Existen varias modalidades de hojaldre. Pero para no salirnos más del tema
ya hablaré de ellas en otro momento, solo decir que según la riqueza de la
masa en grasa y huevos en algún caso, jugaremos con la mayor o menor fuerza
de la harina. Y que en el caso de los hojaldres de mantequilla, usando
también media fuerza, el uso de vinagre o limón u otro ácido en la
formulación de la masa nos ayudará a darle mejor textura para mantener la
mantequilla sin salirse de la masa.. También el reposo entre vueltas y antes
del horneado es una parte importante en la elaboración del hojaldre pues
facilitará el nuevo estirado y antes de la cocción también, para evitar
encogimientos de la masa por excesiva fuerza de la harina (Habitualmente,
una vez elaborada la masa, es mejor no empezar a utilizarla hasta el día
siguiente, excepto en el hojaldre invertido, que puede usarse el mismo día)
7 Bollería hojaldrada. Como su nombre indica, una masa enriquecida con
huevos, azúcar...y laminada exactamente como haríamos con un hojaldre. Con
esta masa prepararemos croissant, napolitanas...no me extiendo más sobre
ella, pues ya he dejado bien desarrollado el tema en mis artículos
anteriores sobre “Elaboración casera de croissants” (Podéis encontrarlos en
la página de Polo, la guía Miguelín, y por supuesto ? en deja News) Solo
añadir que dentro de esta familia, no podía pasar sin hablar de ella, para
algo soy mallorquín, está también la ensaimada. Se diferencia de la bollería
hojaldrada normal, en que como grasa usaremos manteca, y también el uso de
aceite en sustitución de harina espolvoreada sobre mesa y rodillo para
estirar la masa. El laminado tan fino de una ensaimada(Hablo de la ensaimada
mallorquina eh? Que en la península no sabéis hacerla ?)) se consigue
estirándola hasta hacer de la masa una película finísima antes de
incorporarle la manteca. Algún día os cuento cómo se hacen. Por supuesto,
tanto la masa de ensaimada como el resto de bollería hojaldrada, es
preceptivo el uso de harina de fuerza o gran fuerza, y bastante recomendable
el uso de algún mejorante panario. 8 Bollería simple: Por ser masas
fermentadas a base de levadura de pan, ricas en huevos, grasas y azúcares,
además de ser preceptivo el uso de harina de fuerza o gran fuerza, es
también recomendable un amasado bastante largo para hidratar al máximo las
partículas de la harina, más cuanto mayor sea la proporción de huevos, pues
hidratan con más dificultad que el agua o la leche. Dentro de esta familia
tenemos los suizos, brioches, babás, savarines, y también los doughnuts (Donuts,
para entendernos) que a diferencia de las otras piezas, se preparan en
fritura. 9 En último lugar, aunque con puntos de conexión con la familia
anterior, está el pan. No me extiendo mucho, pues es todo un mundo el del
pan y todas sus variedades solo decir que jugaremos ahí con la mayor o menor
fuerza de la harina según la riqueza de la masa y según el resultado que
deseemos obtener, panes ligeros, compactos, baguettes....