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La cigala
La cigala es un crustáceo decápodo de tamaño medio, cuerpo alargado de unos 20 a 24 cm. de longitud y pinzas largas y espinosas. Su caparazón es de color rosa con acentuaciones rojizas y manchas blancas. La cabeza es larga y sus ojos tienen forma de riñón.
Habita en los fondos de arena y fango de mares y océanos entre 40 y 250 m. de profundidad, donde se alimenta de anélidos, moluscos y peces muertos. Se encuentra sobre todo al norte del océano Atlántico, en el mar Mediterráneo y en las costas norteafricanas. Después de la fecundación, las hembras transportan los huevos durante meses hasta que eclosionan en verano.

Se alimentan de moluscos, algas y peces muertos, de hecho, además de ser capturadas con násas también se pescan con redes de trasmayo, calan las redes y las dejan tres o cuatro días para que el pescado pudra y acuda la cigala y la langosta a enredarse.
Además de esas características morfológicas, la cigala es un crustáceo marchador, pertenecen a la familia de los nefrópsidos, al igual que el bogavante y la langosta, mientras que el langostino, la gamba, el camarón son nadadores.

En españa hay cigalas en el Mediterráneo como en el Golfo de Cádiz o en las rías gallegas; tambien en el mercado español vienen cigalas de Gran Sol, o de otras zonas de la costa irlandesa.
Hay una manera fácil de distinguir una cigala hembra de un macho, pásenle un dedo por la parte inferior de la cola, si notan unos dentículos, unos pinchos, entre segmento y segmento, tienen en la mano un macho; si no presenta esa particularidad y todo es liso y llano, hembra tenemos, probablemente con la cabeza llena de sabrosos corales.