Calamar

Los calamares deben su nombre a que su concha interna, constituida por una sustancia llamada conquilina, tiene la forma de una pluma y esto, unido a la presencia de la bolsa de tinta, hizo que se les comparara con un tintero antiguo o "calamario".

El cuerpo del calamar es cilíndrico, comprimido y está formado por dos regiones: la "cabeza" que es la más cercana a los brazos, lleva los ojos y la boca; y el "manto" que se extiende por encima de ella, dentro del cual se encuentran los aparatos y sistemas.

Las "patas" son de dos tipos: ocho llamadas "brazos" y dos que tienen una longitud mayor, los "tentáculos", móviles y flexibles, con los que captura a sus presas y las lleva a su boca. Sus brazos, a lo largo, están cubiertos por ventosas y, en el caso de los tentáculos, unicamente en los extremos en forma de paleta.

En la parte terminal del cuerpo que es larga y afilada, los calamares tienen un par de aletas laterales triangulares que utilizan como estabilizadores cuando nadan y con ellas pueden impulsarse cuando lo hacen lentamente. La pared del manto está formada por gruesas fibras musculares que les permiten contraerse y relajarse para tomar agua y expulsarla en forma de un fuerte chorro para su propulsión, y así se desplazan a gran velocidad. El calamar es considerado como el invertebrado más veloz que existe en el océano; por ejemplo, los llamados "calamares voladores" llegan a saltar sobre la cubierta de las embarcaciones.

 

Los calamares son carnívoros y se pueden considerar como consumidores, se alimentan desde pequeñas larvas y organismos del plancton, hasta peces como sardina, anchoveta y macarela; llegan a atacar a los organismos de su propia especie cuando están enfermos, lesionados o de menor tamaño . Se ha calculado que, debido a la gran actividad que desarrollan al moverse, necesitan 4 veces más alimento que los animales sedentarios que se encuentran en los fondos marinos. Su alimentación es mayor durante la noche, pero se considera que también lo hacen en el día en zonas profundas.

A su vez, el calamar es consumido por animales pelágicos de mayor tamaño como: atún, barrilete, sierra, jurel, tiburón, lobos marinos y delfines.

En la mayoría de las especies de calamar los sexos están separados, pudiéndose diferenciar el macho de las hembras por las características externas de su cuerpo, ya que éste presenta un tentáculo modificado para realizar la fecundación. Se reproducen por medio de huevos, que ponen en cantidades de cinco a diez mil y depositan en cápsulas gelatinosas. Se calcula que la longevidad del calamar se extiende de año y medio a dos años.

Los calamares, como los demás cefalópodos, tienen la propiedad de cambiar de coloración de manera casi instantánea; esto es posible porque en su tegumento existen multitud de células estrelladas llamadas cromatóforos que se extienden o se contraen modificando la coloración del animal, permitiéndole ocultarse de sus enemigos.

Las diferentes especies de calamar viven como organismos pelágicos en los océanos Pacífico, Atlántico e Índico; varias de ellas forman la población pescable y son muy apreciadas como alimento y como uno de los más sabrosos manjares del que gustan los aficionados al buen comer. Algunos países, sobre todo Japón, Portugal y España, capturan las mayores cantidades de este recurso y para ello utilizan artes especiales llamadas "poteras", "jiboneras" o "gudaneta", que consisten en cilindros alargados provistos de una o dos coronas radiales de anzuelos, que se colocan a lo largo de líneas de monofilamento, cuyo largo y diámetro dependen de la profundidad en que van a operar y del tamaño de la especie. También se emplean los métodos de arrastre, las "redes con lámparas" y las "redes de cuchara y jareta".

Aprovechando que estos animales responden positivamente a los estímulos luminosos, es decir, son fototrópicos, la atracción se realiza utilizando lámparas que producen una zona de penumbra alrededor de la embarcación, donde se concentran los calamares. Las líneas con poteras tienen que pasar entre la zona iluminada y la de la penumbra. También cuando se usan las redes de cuchara y de lámpara, la atracción de los animes se hace utilizando la luz artificial. Los pescadores que no emplean estos métodos con luz realizan sus maniobras en los días de "oscuro" en que no se muestra la Luna.

Entre las principales especies de calamar se mencionan, en el Golfo de México, el "calamar de Peal" (Loligo pealii); en el Golfo de California, el "calamar opalino" (Loligo opalescens); en las costas de Chile, Loligo gahi; en Brasil el Loligo brasiliensis, llamado "lula" que llega hasta Argentina, en donde lo conocen como "clamareti"; también ahí se encuentra el calamarcillo Loliguncula brevis que se extiende hasta las Antillas. En Japón son comunes Loligo japonica, Loligo heka y Loligo bleekeri.

En las costas de Portugal y España representa uno de los recursos más importantes, por los grandes beneficios que produce; su captura se realiza en los meses de verano y la especie que más se obtiene es la Loligo vulgaris, también llamada "magano" y "chipirones".

Los calamares voladores o calamares flecha pertenecen al género Ommatostrephes; comunes en el Pacífico tropical y en el Atlántico, son perseguidos por peces de gran tamaño, por delfines y otros cetáceos, particularmente el cachalote.

A lo largo de la corriente de Humboldt se encuentra la especie de gran tamaño Dosidicus gigas, que alcanza de 1 a 1.5 metros; se pesca mucho en las costas de Chile y Perú y, últimamente, en grandes cantidades, en el Golfo de California.

El principal país que captura y consume calamar es Japón, siguen Grecia, Italia y España, también importantes productores y consumidores de estos organismos. Los japoneses desde hace siglos se alimentan de él y no tienen rival; en la actualidad aplican para la captura las máquinas automáticas de carrete, calculándose que tienen más de 50 mil en operación, en diferentes tipos de embarcaciones. Llegaron a producir en 1985 más de 250 mil toneladas.

El calamar es un producto de alto valor nutritivo, del que puede aprovecharse un 75% de partes comestibles, después de quitarle las vísceras. Contiene proteínas como la albúmina, vitaminas del complejo B y minerales como el fósforo.

La captura se maneja en fresco, conservándola en hielo, congelada y enlatándola con finos aceites. Con estos animales se preparan diferentes guisos en una gran variedad de formas, ya sea solos o acompañados con otros productos, como el arroz. Generalmente en diversos países resulta uno de los alimentos más baratos.

En México, por falta de estudios biológicos, así como de estudios sobre tecnología de captura, industrialización y comercialización, no ha llegado a desarrollarse plenamente esta pesquería. Existen 18 especies de calamares en las costas de México, correspondiendo 8 al Golfo de México y Mar Caribe, 6 a las costas del Pacífico mexicano y 4 a ambos mares; al parecer son más abundantes en el Pacifico, principalmente en las regiones oceánicas, estimándose existencias aproximadas de 650 mil toneladas accesibles a la pesca por parte de una flota calamarera; sin embargo, en las últimas temporadas, por diferentes motivos, su captura ha disminuido y se puede estimar que en 1988 se alcanzó la cifra aproximada de 3 500 toneladas.

Las áreas de pesca en el país son: la Sonda de Campeche en el Golfo de México, en donde se han capturado de 5 a 7 toneladas por hora de arrastre; para la costa del Pacífico, la pesquería del calamar se ha ubicado principalmente en lo que se considera su caladero tradicional, en las aguas cercanas al Puerto de Santa Rosalía, en el Golfo de California.

La captura se realiza por medio de redes de arrastre a media agua, como la "red de lámpara", la cual tiene un saco central o bolsa con abertura de malla de 4 a 5 centímetros. También se utiliza la red de cuchara rectangular" o la "red de anillo", que llevan en su bolsa unos cuadros o anillos para evitar que el calamar se escape una vez atrapado. Otro método utilizado es el de "poteras", sistema que resulta de menor complejidad y costo en comparación con el de redes. Los barcos que se emplean miden de 8 a 10 metros de largo.

En algunos lugares la pesca es totalmente artesanal; se usan embarcaciones de 3 metros con motor fuera de borda, equipadas con una lámpara de gas o gasolina y poteras construidas localmente con rayos de bicicleta; son maniobradas por 3 o 4 pescadores. El calamar también se captura incidentalmente en la pesca del camarón, ya que es un componente regular de la fauna de acompañamiento de este crustáceo.

La presentación del producto en el mercado es fresco-congelado y enlatado, ya sea en salmuera o en su tinta. El mercadeo es principalmente nacional y se enfrenta a grandes obstáculos, ya que en nuestro país el calamar no tiene una buena aceptación, principalmente por falta de publicidad. En cuanto al mercado internacional, es necesaria más definición en la calidad y en el tipo de los productos derivados, además de que se carece de la infraestructura tanto para la captura como para su industrialización.

Las jibias o sepias son cefalópodos decápodos, pelágicos y buenos nadadores, de alto valor como alimento y de gran importancia para la industria pesquera de algunos países como España, en donde a las Sepia officinalis se les llama "rellenas", "castañuelas" y "chocón". La tinta de la jibia se ha empleado en la fabricación del llamado "color sepia".

Para su captura se emplea un curioso sistema de pesca: una hembra se sujeta a una cuerda para sumergirla, a ella acuden los machos que se le fijan, entonces el pescador la saca, atrapa a los machos y regresa las hembras al agua.

En algunas ocasiones la hembra es sustituida por un trozo de madera triangular que lleva un espejo empotrado: el macho, al ver su imagen reflejada, lo toma por un individuo de otro sexo y de lanza sobre el engaño.

Semejantes a las jibias en las costas atlánticas y mediterráneas, se capturan los chopos o "chopitos", que pertenecen a varias especies del género Sepiola, a los que también se les llama "globitos" o "morraleta" por su forma globosa; son muy gustados y se capturan con redes; se venden mezclados con calamares jóvenes. Algunas de estas especies se comen en Cuba, en donde se les llama "chopos" y en Brasil, Uruguay, Chile y Argentina, donde son conocidas como "calamarcitos". En México, se encuentra el "chopo del Pacífico" (Rossia pacifica) y se le denomina "calamar".

 

 

El calamar puede nadar a mayor velocidad que ningún otro invertebrado expulsando agua de la cavidad del manto a través del embudo musculoso, que es una formación tubuliforme del pie y que posibilita su movilidad para realizar maniobras de cambio de dirección regidas por los ojos.