Huesos de Santo

PAN BOLLERIA   Imprimir  facil envia amigo  categoria

 

Ingredientes:

Cómo se hacen
Ingredientes para el Mazapán

Primera preparación
Medio kilo de almendras en polvo Un vasito de almíbar (proporción del almíbar: 1 litro de agua con 800 gr. de azúcar)

Segunda preparación
600 gr. de azúcar 1 vaso de agua Zumo de limón

Preparación
Mezclar las almendras en polvo con el primer almíbar. Preparar el segundo almíbar, más espeso: hervir un vaso de agua con 600 gramos de azúcar durante diez minutos, y espumar. Añadir este segundo almíbar a la primera masa, en dos o tres veces, aún caliente. Trabajarlo para que se una todo bien. Añadir luego el zumo de limón, mezclar otra vez, y dejar reposar 24 horas envuelto en papel film (plástico de cocina).
 

  Ingredientes Yema Dura
125 gr. de azúcar
2 huevos 2 yemas
1/2 cucharadita de harina de maíz refinada ("maicena")
Unas gotas de zumo de limón

Preparación
Mezclar todos los ingredientes en un cazo, llevar a fuego suave y remover con espátula de madera hasta que espese (unos cinco minutos). Extender en un plato para que se enfríe.

 

Preparación:


700 gr. de mazapán cocido 150 gr. de yema dura Extender el mazapán y hacer un rectángulo de 25 x 40 cm. A continuación, ir cortando rectángulos de 5 x 6 cm. más o menos, y colocarlos separados entre ellos. Disponer la yema en una manga pastelera de boquilla fina, y extender un poco sobre cada rectángulo de mazapán y enrollarlos. Se pueden decorar con azúcar glasé, bañados en chocolate, glaseados...

 

Los días 1 y 2 de noviembre diversas tradiciones se mezclan e influyen en las culturas de los países occidentales. Comer dulces es una de ellas, pero también asistir a lo cementerios, arreglar las tumbas de familiares o representar una obra de teatro ligada al mito de Don Juan Tenorio, personaje creado por el fraile mercedario y dramaturgo español Tirso de Molina, que se atrevió a ir al cementerio, en esta noche, a conjurar las almas de quienes habían sido víctimas de su espada o de su posesividad.

Dulce tradición Tras la recogida de la almendra que se inicia en el mes de septiembre, comienzan a elaborarse diversos productos cuya base fundamental es este fruto seco. Uno de ellos es el que ahora nos ocupa y que se creó para celebrar la festividad de los difuntos. Los huesos de santo comparten vitrina esos días con otros como buñuelos de viento, pan de higo, dátiles, y 'panellets', según la región en que nos encontremos. Fiesta milenaria La fiesta de los difuntos es milenaria.
Hace ahora 1003 años que San Odilón, monje benedictino y quinto Abad de Cluny, la instauró como modo de hacer olvidar la festividad pagana que en aquel día tenían los celtas para celebrar el año nuevo de su calendario, a la vez que creían que los muertos volvían a la tierra y, para festejar su venida, encendían grandes hogueras y preparaban gran cantidad de comida. Juan Pablo II recuerda que «San Odilón deseó exhortar a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos. A partir del Abad de Cluny comenzó a extenderse la costumbre de interceder solemnemente por los difuntos, y llegó a convertirse en lo que San Odilón llamó la Fiesta de los Muertos, práctica todavía hoy en vigor en la Iglesia universal».