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Preparación:
700 gr. de mazapán cocido 150 gr. de yema dura Extender el mazapán y hacer
un rectángulo de 25 x 40 cm. A continuación, ir cortando rectángulos de 5 x
6 cm. más o menos, y colocarlos separados entre ellos. Disponer la yema en
una manga pastelera de boquilla fina, y extender un poco sobre cada
rectángulo de mazapán y enrollarlos. Se pueden decorar con azúcar glasé,
bañados en chocolate, glaseados...
Los días 1 y
2 de noviembre diversas tradiciones se mezclan e influyen en las culturas de
los países occidentales. Comer dulces es una de ellas, pero también asistir
a lo cementerios, arreglar las tumbas de familiares o representar una obra
de teatro ligada al mito de Don Juan Tenorio, personaje creado por el fraile
mercedario y dramaturgo español Tirso de Molina, que se atrevió a ir al
cementerio, en esta noche, a conjurar las almas de quienes habían sido
víctimas de su espada o de su posesividad.
Dulce
tradición Tras la recogida de la almendra que se inicia en el mes de
septiembre, comienzan a elaborarse diversos productos cuya base
fundamental es este fruto seco. Uno de ellos es el que ahora nos ocupa y
que se creó para celebrar la festividad de los difuntos. Los huesos de
santo comparten vitrina esos días con otros como buñuelos de viento, pan
de higo, dátiles, y 'panellets', según la región en que nos encontremos.
Fiesta milenaria La fiesta de los difuntos es milenaria.
Hace ahora 1003 años que San Odilón, monje benedictino y quinto Abad de
Cluny, la instauró como modo de hacer olvidar la festividad pagana que
en aquel día tenían los celtas para celebrar el año nuevo de su
calendario, a la vez que creían que los muertos volvían a la tierra y,
para festejar su venida, encendían grandes hogueras y preparaban gran
cantidad de comida. Juan Pablo II recuerda que «San Odilón deseó
exhortar a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos. A
partir del Abad de Cluny comenzó a extenderse la costumbre de interceder
solemnemente por los difuntos, y llegó a convertirse en lo que San
Odilón llamó la Fiesta de los Muertos, práctica todavía hoy en vigor en
la Iglesia universal». |
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