En su
composición entran más de sesenta sustancias diferente. Encontramos:
glúcidos como la glucosa; azúcares -simples y compuestos-; agua; sales;
minerales -como potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro, fósforo, o iodo-;
gran cantidad de vitaminas -C, B1, B2, B6, PP y ácido pantoténico-;
sustancias digestivas y sustancias antibióticas. Asimismo, la miel es
utilizada para tratar distintas dolencias como: el alcoholismo -activa la
eliminación del alcohol en sangre-; problemas coronarios -aumenta el caudal
de los vasos sanguíneos-; problemas estomacales -la miel no necesita
digestión previa-; problemas de garganta o dolencias de hígado. Asimismo se
utiliza como antiséptico, sedante, recalcificante para los huesos y dientes
y como edulcorante para diabéticos y bebés. En la actualidad se
comercializan anualmente en el mundo entre 250.000 y 300.000 toneladas de
miel, aunque se produce el doble de esta cantidad. Los principales
productores en el mundo son: China, Estados Unidos, México, Argentina,
Canadá y Alemania.
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