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Aunque se consumen durante todo el año, los garbanzos resultan
especialmente apetecibles en la época invernal. Por eso, como ya
falta menos para que comiencen los meses fríos, en esta ocasión
nos ocupamos de esta legumbre de alto valor nutritivo y muchos
siglos de historia a sus espaldas. |
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El lugar de
procedencia del mundialmente conocido garbanzo es Asia Occidental, lugar
desde el que se extendió lentamente al resto del planeta. Su empleo se
remonta a tiempos prehistóricos, y en arqueología han encontrado rastros de
él en excavaciones preneolíticas en Sicilia y neolíticas en Suiza. A lo
largo de la historia sabemos que no faltó en los jardines de Babilonia y era
común en el antiguo Egipto, e incluso se hablaba de él en los libros del
arte amatorio hindú, donde afirmaban que era afrodisíaco y su consumo
regular favorecía la energía amorosa. Asimismo conocemos que fueron muy
apreciados por los cartagineses, que los introdujeron en España,
localizándose las primeras plantaciones en nuestro país en la zona de
Cartagena. Sin embargo, tuvieron mala fama entre los romanos, sólo los
consumían las clases humildes, que criticaban a los cartagineses por su
afición a degustar esta legumbre llamándoles pultafagónides (comedores de
garbanzos). En latín se denominaban cicer; de ahí que Cicerón, el gran
orador romano, recibiera ese sobrenombre porque tenía en la nariz una
verruga en forma de garbanzo. Los monasterios medievales lo incorporaron a
sus cultivos y a sus dietas y formaron parte esencial de la comida cristiana
de la Cuaresma.
Descripción
El garbanzo (Cicer arietinum) pertenece a la familia de las leguminosas y de
las semillas que forman. Se trata de una planta anual cuyo fruto es una
vaina hinchada con una o dos semillas en su interior -los garbanzos- que
suelen ser algo arrugadas y con forma esférica. Su siembra se realiza a
finales de abril y madura a finales de agosto o principios de septiembre,
siendo los años buenos para el garbanzo los poco lluviosos, sobre todo en
primavera. Actualmente, el 90% del total de la producción mundial se sitúa
en India y en Pakistán y su cultivo ocupa el segundo lugar en importancia,
detrás de la judía, como leguminosa de grano seco. En España se cultiva en
muchas comunidades, aunque es Andalucía, con un 75% del total, la principal
zona del país en cuanto a producción. Siguen a continuación las provincias
de Badajoz, León y Toledo; destacando los de Fuentesáuco (Zamora), tierra
que se conoce como el "santuario del garbanzo" por su calidad y por las
grandes cantidades que se recolectan.
De compras
A la hora de elegir los garbanzos debemos tener en cuenta que lo podemos
encontrar en diversas presentaciones o a granel, y tanto secos como cocidos,
tostados, en remojo o envasados al vacío. Para saber si están en óptimas
condiciones debemos fijarnos en que estén enteros y sanos, sin olor, y con
tamaño y color uniformes. Una vez en casa si queremos guardar garbanzos
secos debemos saber que se conservan durante mucho tiempo si se guardan en
lugar fresco, seco y protegido de la luz. Una vez cocinados, se mantienen en
buenas condiciones durante unos días en la nevera en un recipiente
hermético. Igualmente, se pueden congelar una vez cocidos, y aumentar su
tiempo de conservación durante meses. Cuando vayan a ser consumidos hay que
descongelarlos lentamente, en la parte baja del frigorífico, a temperatura
ambiente, en el microondas o al baño maría.
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Preparación y uso culinario
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Cocinados es la forma más común de consumir los garbanzos en occidente,
añadiéndose a sopas, guisos o platos de arroz. Aunque también se pueden
consumir tostados al horno o fritos, algo que puede resultar un poco
indigesto, pues una parte de su almidón se hace resistente a los jugos
digestivos. En caso de cocinarlo, y como con casi todas las legumbres, los
garbanzos deben ponerse a remojo varias horas antes de cocer (si se les
añade un puñadito de sal, quedarán más blandos). Se cocinan mejor si el agua
que utilizamos para dejar en remojo y para cocer ya está algo templada,
igual que aquella agua que añadamos durante la cocción con el fin de evitar
su endurecimiento ya que el agua fría detiene el cocinado y los garbanzos se
endurecen. Hay que hacerlos lentamente, para que no pierdan la piel, y la
sal debe añadirse cuando están prácticamente hechos. Es aconsejable asimismo
utilizar cucharas de madera para que no adquieran sabor metálico. En España
se consumen preparados de formas muy diversas, donde constituyen el
ingrediente principal de muchos platos típicos como el cocido y el potaje en
todas sus variedades. Uno de los cocidos más afamados es, sin duda, el
madrileño para el cual necesitamos los siguientes ingredientes (para cuatro
personas): 1 kg. de garbanzos, 4 patatas, 1 zanahoria, 1 rama de apio, 1 kg.
de repollo, 1 kg. de carne de morcillo de ternera, 1 de gallina, 1 punta de
jamón serrano, 1 chorizo tipo Cantimpalo, 1 morcilla, 1 trozo de tocino
salado, huesos de caña y fideos finos. Se pone al fuego en una olla o
puchero de barro con abundante agua fría la carne de morcillo, el tocino, la
punta de jamón y la gallina. Cuando empieza a hervir se añaden los
garbanzos, puestos en remojo el día anterior. Se deja hervir muy despacio
unas tres horas, retirando la espuma que se forma en la parte superior. A la
hora, se añade el hueso de caña y medio hora antes de terminar las patatas,
la zanahoria, el apio y sal. En una olla aparte, se cuece el repollo
troceado y el chorizo al menos una hora. Una vez cocido, rehogamos el
repollo con un poco de aceite, ajo muy picado y una cucharadita de pimentón.
Se saca el caldo para hacer la sopa en otro recipiente. Al empezar a hervir,
se echan los fideos y se deja hasta que esté en su punto. Finalmente,
servimos un primer vuelco con la sopa, un segundo con los garbanzos, patatas
y verduras y, por último, las carnes y viandas. Y es que el garbanzo se deja
acompañar por el arroz, la carne de aves o de cerdo y también las verduras y
las hortalizas. Constituye un plato completo, tan válido como lo fue hace
siglos y, sin duda, uno de los mejores recursos en los meses fríos. En la
cocina actual también se utilizan con nuevas recetas más ligeras, que
responden a la preocupación por la dieta, como por ejemplo fríos en
ensaladas, en forma de guarnición o junto a verduras y hortalizas.
Constituye, por tanto, un alimento repleto de posibilidades culinarias que
tiene la gran ventaja de ser barato y de fácil preparación. .
Otros usos
Pero además, el garbanzo y su planta
tiene otros usos. Uno de ellos es tostar la legumbre para utilizarla como
sucedáneo del café. La planta, además de para consumo humano, se cultiva
como forraje ya que es muy apreciada por los animales, e influye
positivamente en la producción y la calidad de la leche. También se utiliza
para la fijación de nitrógeno en el suelo, debido a la presencia de una
bacteria (rhizobium) en sus raíces altamente especializada en esta función,
lo que permite el cultivo alterno de leguminosas y cereales en el mismo
terreno, o la revegetación en tierras abandonadas o dedicadas a cultivos
intensivos.
Cualidades nutritivas
El principal componente de los garbanzos son los hidratos de carbono -siendo
el almidón el más abundante- por lo que supone un aporte lento de glucosa
(substrato energético) y resulta un alimento adecuado en caso de fuertes
esfuerzos físicos y también como componente de la dieta de personas
diabéticas. Pero para ello se precisa de una buena masticación y
ensalivación, ya que de lo contrario resultará indigesto. Es un alimento muy
completo que contiene casi tantas proteínas como la carne (entre un 17 y un
24% de proteína bruta), aunque no con su misma calidad (carece del
aminoácido esencial metionina) pero con una ventaja añadida: su bajo
contenido en grasas, un 5%. Casi tan rico en glúcidos como los cereales,
junto a éstos, son los alimentos más pobres en agua y más ricos en fibra.
Entre sus cualidades nutritivas destaca también su aportación de vitaminas
del grupo B y minerales, con gran cantidad de potasio, hierro y fósforo, al
igual que la inmensa mayoría de las leguminosas. Su valor energético ronda
las 370 calorías por kilo, aunque su poder calórico puede aumentar
considerablemente según se prepare.
Tipos de garbanzos españoles
No existe ninguna variedad de garbanzo con denominación de origen,
aunque en España se pueden distinguir cinco clases distintas, muchas de
las cuales podemos encontrar en Horno Artesano.
Garbanzo Castellano: de tamaño medio o grande, esférico y con un
característico color amarillento. Es el más consumido en España y su
cultivo está muy extendido.
Garbanzo
Chamad: esta especie se obtiene por hibridación del garbanzo
castellano. Destaca su producción en Granada.
Garbanzo Blanco Lechoso: de grano grueso y alargado, achatado por
los lados y de forma irregular, con surcos muy marcados y color blanco
amarillento. Por su excelente calidad, es el más apreciado por los
consumidores y el que alcanza precios más elevados. |
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Garbanzo
Venoso Andaluz: de tamaño grueso y forma alargada. Posee un sabor
más acentuado y fuerte, y se cultiva básicamente en Granada.
Garbanzo Pedrosillano: de pequeño tamaño, forma casi redonda, con la
superficie lisa y el pico pequeño y agudo. Es muy famoso el de
Pedrosillanos (Salamanca), que le da el nombre.
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