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A continuación te ofrecemos
algunos consejos útiles tanto para sacarlas más
partido como para hacerte más llevadera su manipulación:
-La compra: Una
buena cebolla debe tener la piel firme; si es blanca, aparecerá
muy crujiente, mientras que si es amarilla y rojas la mostrarán
seca y quebradiza. No debe tener zonas blandas, golpeadas
o mohosas.
-Pelar cebolla y no llorar: Sumerge la cebollas previamente en agua
caliente. También puedes cortarlas bajo un chorro de
agua o untar con vinagre el filo del cuchillo que se va a
utilizar.
-Para limpiarte el molesto olor que queda en las manos después
de haberlas cortado, hay varias soluciones: esparcir un poco
de bicarbonato, frotarlas en sal común o lavarlas con
vinagre y agua durante unos minutos. Otro truco que sirve
tanto para quitar el olor tanto de las manos como de los recipientes
es frotarlos con una mezcla de agua y café.
-Cebolla picante: cuando una cebolla pica demasiado
y se quiere comer cruda, es conveniente trocearla antes y
ponerla a remojo en agua y unas gotas de vinagre.
-Asadas: para
asar las cebollas un consejo es envolverlas en papel de aluminio
y asarlas al horno, se harán más rápidamente
y de manera ,más uniforme.
-Conservación: Aguantarán más
tiempo en perfectas condiciones si se colocan en una cesta
no apretadas y en lugar fresco. Otro forma de conservarlas
más tiempo sin que se ablanden ni empiecen a salir
brotes en ellas es envolviéndolas con papel de aluminio,
es un sistema que no falla. Y si te ha sobrado la mitad, lo
que debes hacer es untarlas con mantequilla.
- Cocción: Para que no se oscurezca la cebolla
al cocerla, espolvoréala con harina antes de guisarla.
Se dorará a la perfección.
Por último os ofrecemos un truco muy divertido para
no llorar cuando se pican cebollas, sobre todo para el que
mira, que consisten cortar la tapa de arriba de la cebolla
y ponérnosla encima de la cabeza mientras cortamos
el resto. Y si todo lo anterior no os da buen resultado hay
un método infalible, "ponerse unas gafas de bucear".
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