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La vid es, junto con los frutales y cereales, uno de los principales cultivos de la comarca y constituye una de las más importantes fuentes de ingresos de los agricultores -las condiciones naturales de la zona impiden la existencia de cultivos alternativos-; por ello, entre los objetivos principales del Consejo Regulador de la Denominación de Origen "Bullas" ha estado, desde su inicio, en la búsqueda de la calidad de nuestros caldos.

La zona de producción de los vinos amparados por la Denominación de Origen "Bullas" está constituida por los viñedos ubicados en los municipios de Bullas, Cehegín, Mula y Ricote y, en parte de los de Calasparra, Caravaca, Moratalla y Lorca, situados en la zona del Noroeste de la Región de Murcia.

La superficie de cultivo abarca unas 5.500 hectáreas, dedicadas en un 80% a la variedad tinta Monastrell, excelentemente adaptada a las condiciones del medio. Otras variedades de uva son: la Tempranillo, para los tintos, y Macabeo y Airén entre los blancos. El Consejo Regulador ha autorizado en 1998 la implantación de nuevas variedades, a petición de las bodegas registradas en el mismo. Con ello se pretende mejorar la calidad de los vinos de la zona, respetando siempre su identidad (al continuar siendo la Monastrell la variedad principal). Las nuevas variedades serían tintas: Cabernet Sauvignon, Sirah, Merlot y Garnacha.

Los vinos amparados por la Denominación de Origen "Bullas" y sus tipologías, dependiendo del tipo de graduación alcohólica adquirida, son:

  • vinos tintos, de 12 a 14% (vol.), elaborados exclusivamente con las variedades Monastrell y Tempranillo
  • vinos rosados, de 11 a 12,5% (vol.), elaborados exclusivamente con Monastrell y Tempranillo, y
  • vinos blancos, de 10 a 12,5% (vol.), elaborados exclusivamente con variedades Macabeo y Airén.

El Censo de Viticultores acoge a 800 titulares de, aproximadamente, 2.500 hectáreas registradas provisionalmente. Son siete las bodegas de elaboración y embotellado que han solicitado el Registro en la sección correspondiente: Cooperativa Nuestra Señora del Rosario, Cooperativa San Isidro, Bodega Balcona, S.L. y Bodegas Carrascalejo, todas ellas de Bullas; dos bodegas situadas en Cehegín, García Zarco y Carreño Peñalver, y otra en Moratalla, Bodega Finca de Ulea. La producción anual se estima, en condiciones climatológicas normales, en unos 10 millones de litros. Actualmente, las bodegas que ya embotellan sus vinos con Denominación de Origen -y, por tanto, pasan el correspondiente control de calidad- son la Coop. Ntra. Sra. del Rosario, la Coop. San Isidro y Bodega Balcona, S.L., las tres de Bullas.

El Reglamento de la Denominación de Origen "Bullas" y de su Consejo Regulador fue aprobado por Orden de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca de 29 de marzo de 1994 (BORM, 23/4/1994), y ratificado por Orden del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de 5 de septiembre de 1994 (BOE 17/9/1994).

Consejo Regulador Denominación de Origen "Bullas"
Avda. Murcia 4, E-30180-Bullas-Murcia
Tel. +34 968 652 601

De la tradición del vino de Bullas dan testimonio algunas casas de campo y del casco viejo que aún conservan pequeñas bodegas familiares en sus sótanos. Y un Acta Capitular de octubre de 1849, con datos que nos aproximan al conocimiento de la manera de cultivar la viña y al sistema de elaboración del vino, todo un modo de vida entonces. En Bullas la vendimia se hacía tarde, nunca se comenzaba antes de las Fiestas de Octubre; incluso en algunos años, el Ayuntamiento dictó bandos prohibiendo vendimiar antes, con lo que la uva se cosechaba con un alto índice de maduración y, por consiguiente, un alto grado de azúcar; de ahí que se obtuvieran unos vinos con mucha graduación alcohólica. La elaboración se hacía en bodegas particulares, bien propias bien alquiladas a aquellos propietarios que las tenían en desuso o que no las utilizaban en toda su capacidad. Como la cantidad de vino que se producía era mucha, los excedentes se exportaban a otras poblaciones de la región -sobre todo a Lorca y a Totana-, incluso a otras provincias limítrofes. Su traslado se hacía a través del Camino Real de Lorca, mediante carretas tiradas por bueyes o mulos, en pellejos de vino.

Hoy en día, la industria vitivinícola de Bullas se ha modernizado mucho: se han renovado las vides, se han plantado nuevas variedades, se invierte en tecnología y se cuenta con la Declaración de Denominación de Origen, todo lo cual garantiza una elaboración y una crianza esmeradas, reguladas por una normativa exigente para con las cooperativas y bodegas actuales. Se trabaja desde todos los frentes para producir vinos de calidad y aumentar la competitividad; especialmente activa es la cooperación transnacional para vencer las limitaciones y deficiencias estructurales de la zona y potenciar el sector.
 

Son cambios que no han impedido que Bullas conserve el aroma, el ambiente de pueblo vitivinícola de otros tiempos: la fermentación de los mostos, las migas que celebran el final de la elaboración del vino, la degustación de los vinos recién elaborados y el comentario de la cata, los colores, olores, sabores del nuevo caldo..., la "salud" de la uva durante la vendimia, la producción, y tantas y tantas apreciaciones para compartir y contar al mundo entero, invitando desde aquí a participar en las futuras tertulias y encuentros sobre el vino que en Bullas habrán de tener lugar


Museo del Vino
Ruta del Vino

 
Bullas, bodega natural
El vino ha sido el elemento identificativo de Bullas a lo largo de los siglos. Su dilatada historia puede verse simbólicamente representada en dos esculturas, la del dios clásico del vino, Baco, hallada entre los restos del yacimiento romano de Los Cantos, y la del monumento al viticultor, inaugurado en la Plaza de España en octubre de 2001.
El clima y las tierras de Bullas han aportado la base sobre la que se ha asentado una larga tradición de producción de vinos de calidad, que alcanzó reconocimiento oficial en 1994 con la concesión de la Denominación de Origen Bullas.
La proyección internacional de los caldos locales ha alcanzado su principal manifestación a través del proyecto europeo Vinest, del que el Ayuntamiento de Bullas es uno de los socios más activos.
La celebración de la Fiesta del Vino en octubre constituye, desde hace algunos años, otro elemento revitalizador de la cultura vinícola de Bullas.
 


Monumento al viticultor

Por otra parte, en el marco de la puesta en valor de las áreas rurales como destinos turísticos alternativos se ha descubierto el potencial de la enología local como reclamo para el turista de interior.
El vino se ha convertido por lo tanto en un importante elemento dinamizador de la oferta turística de Bullas, llevándose a cabo varias acciones en este sentido, entre las que destacan la apertura de un Museo del Vino (inaugurado el 3 de mayo de 2003) y la realización de una Ruta del Vino, ruta turística cuyo referente es también la cultura del vino en la localidad.
Por lo tanto, el lema “Bullas, bodega natural” recoge en su brevedad las dos principales características que definen la esencia del municipio: sus atractivos naturales y paisajísticos y la importancia de su cultura vitivinícola.

 


El Museo del Vino


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Una sala del museo. Infografías: Proasur
Si hay algo que en Bullas pueda ser objeto museístico, desde luego lo es el vino, con todas sus implicaciones históricas, culturales y socioeconómicas. El vino, que ha impregnado desde siempre el cotidiano discurrir de la vida bullense y tan importante es en la cultura mediterránea. El proyecto del Museo del Vino de Bullas, gestado durante cinco años, tiene varias facetas. Por un lado, se trata de una importante contribución a la pervivencia del recuerdo de unas formas de vida en trance de desaparecer y al conocimiento de un mundo tan apasionante como el de la enología, y por otro constituye un nuevo y sugerente atractivo turístico para la villa.
 

Ubicado en una de las pocas bodegas tradicionales que han subsistido en perfecto estado de conservación, con sus bóvedas de ladrillo y sus tinajas semienterradas en el suelo, a lo largo de sus salas el visitante descubre la relación histórica que desde época romana esta tierra ha mantenido con la viticultura, así como el proceso técnico de elaboración del vino, en sus formas tradicionales y modernas, desde el momento de la vendimia hasta su almacenaje y envejecimiento en bodegas, para culminar con didácticas explicaciones sobre las variedades de uvas y vinos y sobre las técnicas de la cata.

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La Ruta del Vino
 

La apuesta municipal por el turismo enológico se complementa con un ruta a través de una serie de lugares, tanto dentro como fuera del casco urbano, relacionados de algún modo con la viticultura local. La Ruta del Vino incluye en su recorrido las modernas bodegas y cooperativas donde se elaboran y se comercializan los caldos locales (Ntra. Sra. del Rosario, San Isidro, Carrascalejo, Bodega Madroñal, Mundo Enológico y Bodega Balcona) así como por algunas bodegas tradicionales que han subsistido en los subterráneos de algunas casas particulares (como es el caso de la ubicada en la Calle La Balsa o la de la Casa de Don Pepe). Y, por supuesto, el Museo del Vino, cita "obligada".

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Descargar el mapa de la Ruta en formato PDF*

También forma parte de la ruta el rico entorno natural de la Denominación de Origen Bullas, desde la tierras del Aceniche, con sus vastas extensiones de viñedos al amparo de los montes circundantes, a los atractivos parajes que jalonan el curso alto del Río Mula, como el conocido Salto del Usero. Finalmente, la ruta se completa con un recorrido urbano con visitas a varios lugares de interés arquitectónico o monumental.
Todos los lugares que forman parte de la misma se encuentran perfectamente identificados con paneles explicativos.
La Ruta del Vino es, por lo tanto, una excusa ideal para la visita a Bullas, y la forma más eficaz para que el turista se impregne del ambiente creado, conociendo los lugares más emblemáticos de la población.