Los viñedos de L'Empordà-Costa Brava, situados en la
parte más nororiental de la Península, se encuentran
limitados por el mar Mediterráneo al este, y los
Pirineos al norte. La región prácticamente colinda con
las denominaciones francesas de Banyuls y Côtes du
Roussillon que otrora formaran parte de la gran
Catalunya y cuya cocina y lenguaje son muy catalanes. Es
en esta zona donde los Pirineos finalmente se pierden en
el Mediterráneo, cayendo los viñedos desde alturas de
200 metros hasta el nivel del mar. La ciudad de Figuerès
(que viera nacer a Salvador Dalí) es el centro principal
de la región. También es conocida por otra actividad muy
emparentada con el mundo del vino como es la producción
de corchos de calidad. El área se encuentra dividida en
dos sub-regiones: Alt y Baix Empordà, siendo la primera
la más próxima a la frontera francesa.
Empordà toma su nombre de la ciudad de Empúries, fundada
por los griegos. Fueron éstos los primeros que trajeron
cepas a la zona y los que importaron y exportaron otras
a la vecina región de Marsella. Con la llegada de los
romanos, la viticultura y los métodos de elaboración se
extendieron hacia las tierras interiores. Pero el
auténtico impulso a la cultura del vino se produjo con
la llegada de las órdenes religiosas en la Edad Media.
Particularmente importantes en su difusión fueron los
monasterios de Sant Pere de Rodas y Sant Quirze de
Colera. Cuando la filoxera arruinó los vecinos cultivos
franceses a finales del siglo XIX, las cifras de
exportaciones se elevaron al máximo. Pero la plaga no
tardó en llegar al Empordà y en 1880 asoló sus viñedos.
Desde entonces y hasta el estallido de la II Guerra
Mundial, muchas zonas catalanas y especialmente el
Empordà, se dedicaron a la producción de vinos rancios y
vinos dulces que llegaron a ser los más populares en
estas regiones mediterráneas. A partir de 1960, similar
al proceso acaecido en Penedès, los viticultores y
enólogos de la zona se han regido por las necesidades
del mercado, traduciéndose todo ello en la plantación de
clones más resistentes y en la utilización de las más
altas tecnologías en los procesos de elaboración. Como
casi siempre, han sido pequeñas bodegas privadas las que
han liderado los cambios, con las cooperativas siguiendo
sus pasos. El Consejo Regulador de la DO es uno de los
más antiguos en Catalunya, habiendo sido creado en el
año 1975 y haciendo gala de un carácter muy tolerante
como ocurre con otros Consejos catalanes.
El suelo, de tonalidades marrones, es pobre y muy suelto
lo que favorece un buen drenaje, variando su composición
por sub-zonas alternándose los suelos graníticos con
suelos ricos en arcillas y calizas. El clima dominante
es mediterráneo, con influencias de vientos húmedos del
sur y otros fríos del norte, particularmente la
Tramontana que puede llegar a alcanzar fuerza 12 en
algunas ocasiones. La temperatura varía desde la más
fría de 15ºC en la época invernal, hasta los 29ºC de
máxima en la estival. La pluviosidad se sitúa en 600-700
mm. al año y las horas de sol están en torno a las 2.400
anuales. Las viñas están cultivadas en espalderas con
refuerzos individuales para protegerlas de los efectos
de la Tramontana, que puede llegar a alcanzar hasta los
120 Km/h. Los cultivos experimentales están ampliamente
extendidos, siendo cada variedad injertada y podada de
forma específica. La variedad que está más extendida en
la DO es la Cariñena (ocupando el 67% de la superficie
plantada), predominante en la elaboración de los rosados
de L'Empordà-Costa Brava. Estos últimos suponen el 55%
de la producción vinícola total, circunstancia que se
está atenuando ya que muchos productores están virando
su actividad hacia los tintos con crianza de calidad.
Otras variedades tintas permitidas por el Consejo son
garnacha (18%), tempranillo (7%) y las foráneas cabernet
sauvignon, franc, syrah y merlot (que representan todas
juntas el 10% de plantaciones, cifra que está
aumentando). Las variedades blancas locales principales
son: macabeo (5%), garnacha blanca (3%) y xarel.lo.
Otras cepas permitidas son las extranjeras chardonnay,
sauvignon blanc y gewürztraminer (tienen por el momento
carácter residual -2%-).
La mayoría de los vinos elaborados en Empordà-Costa
Brava son rosados y 'Vis Novells de l'Empordà' o vinos
jóvenes (11,5%-13,5% vol.) realizados a partir de
garnacha y cariñena. Los vinos blancos (11%-13,5% vol.)
se elaboran con variedades blancas, pero también con
garnacha tinta (y, ocasionalmente, cariñena) que se
vinifican en blanco junto con las otras uvas produciendo
vinos con más cuerpo. Los tintos se elaboran
tradicionalmente con garnacha y cariñena en unas
proporciones que van desde 80-20, hasta 20-80. Sin
embargo, recientes experimentos con variedades
tradicionales y extranjeras han dado como resultado
vinos sorprendentes, situando el futuro del Empordà en
la senda de los grandes vinos tintos con crianza (en
este apartado destacan sobremanera las bodegas de
Castillo de Peralada y Oliver Conti). Probablemente uno
de los mejores y más tradicionales vinos de la DO es el
'Garnacha Dulce'. Este posee un característico color
naranja con irisaciones rojizas y está elaborado
exclusivamente a base de Garnacha al estilo de los 'vins
de paille' franceses (las uvas se secan al sol en
esteros antes de su estrujado) consiguiéndose altos
niveles de alcohol (16%-20% vol.) que permiten su guarda
durante 10 o más años. |
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