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| PREHISTORIA
La existencia de la vid desde los tiempos más remotos está demostrada
por hallazgos prehistóricos en numerosos puntos de la geografía
mediterránea, incluso se han encontrado restos de vitis en formaciones
terciarias, anteriores a la presencia del hombre.
Hoy los países vitivinicultores pueden localizarse en las zonas
limitadas por los paralelos 30 y 50, en el hemisferio norte, y por los
paralelos 30 y 40, en el hemisferio sur. Es decir, en aquellos lugares
donde existe un clima templado o subtropical, donde la vid encuentra
acomodo.
Igual que ocurría en otros puntos de Europa, también en Navarra
crecía la vid desde la época prehistórica. La prueba de que había vitis
silvestris en nuestra región quedó demostrada por la existencia de esta
especie en algunos puntos del norte navarro, donde se ha utilizado el
racimo para comer, nunca para vinificar. |
| AÑO I D.C.
El punto de partida del vino de Navarra hay que situarlo en el
material encontrado que nos habla de transformación de la uva en vino.
Es a partir de la llegada de los romanos cuando se domestica la vitis
silvestris y se lleva su fruto a los lagares para vinificar.
Hay constancia de que Navarra fue un importante centro elaborador
de vino a través de los hallazgos encontrados en Funes, Arellano (Andelos),
Liédena y Falces, que nos hablan de que los romanos ya elaboraban allí
vino con criterios industriales (siglos del I al V d. de C.).
Se han encontrado también materiales, adornos y mosaicos con
motivos vinícolas, así como dos ánforas vinarias, una en Cintruénigo y
otra en Cascante, ambas del siglo I a. de C. |
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| ALTA EDAD MEDIA
En la Alta Edad Media (s. V al XII), la influencia romana se acabó
tras el paso de grupos belicosos (alanos, vándalos y suevos) llegados de
las Galias que devastaban cuanto hallaban en su camino.
Quedaron arruinadas algunas heredades. Los godos llegaron a
asentarse en Navarra, procedentes de la rama occidental, o visigótica,
año 457. Su influencia sobre el sector agrario fue relativo puesto que
en aquella época Navarra estaba muy poco poblada.
Tras la devastación se vuelve a los modelos romanos, pero con
cambios apreciables en la estructura de la propiedad y de las relaciones
laborales, ya que gran parte del cultivo pasa a manos de los
monasterios.
Es apreciable, sin embargo, la presencia de comunidades de moros y
judíos que participan en el cultivo de la vid y en la elaboración de
vino. Pero será el cristianismo desde la Corte, los monasterios y los
hitos de acogida del Camino de Santiago los principales impulsores del
vino navarro. |
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| BAJA EDAD MEDIA |
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En la Baja Edad Media (s. XIII al XV), el cultivo de
la vid abarca de los valles pirenaicos a la ribera del Ebro, aunque la
producción no es elevada, debido a la escasa densidad de población en el
medio rural. Había viñas en Anué, Ezcabarte, Ibilcieta, Araquil, Urraul
Alto...
Muchas aldeas y lugares elaboran vino sólo para su propio consumo.
Otros lo venden como granjería principal. Los monasterios, sobre todo
Irache, fueron centros viticultores y auténticas escuelas de
agricultura.
La Ruta Jacobea, que atraviesa diagonalmente Navarra, estaba
franqueada de viñas por ambos lados desde antes de Pamplona, hasta
Viana. En hospitales, albergues y hospederías se comía, sin que faltase
nunca el vino. Sobre este vino navarro se recogen elogios en numerosas
crónicas de peregrinos.
En la Corte de Pamplona y de Navarra se bebió buen vino. Incluso
los monarcas eran propietarios de viñas.
El vino era tinto y vermeyllo o clarete. También se elaboraba un
condimento llamado verjus conseguido a base de fermentar uva agraz. |
| DEL S. XVI AL S. XVIII
Tras el Renacimiento y hasta el siglo XVIII, Navarra vive una
etapa de extensión de la vid e incremento de la producción, hasta el
punto de que se crean graves problemas de excedentes. Las autoridades
tienen que aprobar medidas restrictivas en la importación de vino
foráneo y otras prohibiendo plantar más viña.
Navarra supera largamente el consumo provincial, enviándose
partidas de vino a Castilla y a países europeos desde el puerto de San
Sebastián.Pamplona es un centro vitícola de gran actividad. Muchos de
sus habitantes tenían viñas fuera del núcleo urbano.
El Ayuntamiento les protegía, cerrando el paso al vino de la
Ribera, de mucha mejor calidad. La producción de vino estaba atomizada
en bodegas de los propios viticultores, que recogían la uva de sus viñas
y la elaboraban particularmente en la bodega de su casa. Eran los
cosecheros.
El vino se consumía en los hogares y, sobre todo, en tabernas,
ventas y posadas. |
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| EL SIGLO XIX El XIX es el
siglo del crecimiento en cantidad y del nacimiento de una preocupación
comercializadora desde los mismos productores. Los límites de la vid van
retrocediendo de la zona Norte y de la Barranca, afianzándose en la
Ribera. Sigue habiendo viña en la Cuenca de Pamplona.
A mediados de siglo, los azotes del oidium y de la filoxera en
Francia crean una gran demanda de vino, propiciando un enorme desarrollo
del sector en Navarra.
Se planta más viña y pequeños cosecheros convierten su modesta
bodega tradicional en un destacado centro productor. En Campanas se
funda la primera bodega como empresa. Navarra alcanza la mayor extensión
de viña de su historia (casi 50.000 hectáreas).
Más de mil productores acuden a ferias internacionales para
promocionar sus vinos (Burdeos, Madrid, Chicago...), cosechando premios
y galardones.
Empieza la crisis en 1885 con una plaga de mildiu y el desastre total en
1892 con el reconocimiento oficial de la llegada de la filoxera. La
plaga arrasó los viñedos, que en pocos años pasó de 50.000 Has. a sólo
700. |
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| El SIGLO XX
Los primeros 20 años del siglo XX se dedican a la reconstrucción
del viñedo en Navarra. El Congreso Nacional de Viticultura, celebrado en
Pamplona en 1912, tiene una gran resonancia. La Diputación Foral se
vuelca en la ayuda al sector, destacando también la labor de la
Asociación de Viticultores Navarros, creada a finales de 1912.
El movimiento cooperativo agrario católico, impulsado en Navarra
por los sacerdotes Victoriano Flamarique y Antonio Yoldi, conduce a la
creación de las cajas rurales y las bodegas cooperativas.
La primera bodega se fundó en Olite el año 1911 y se llamó Bodega
Cooperativa Olitense. Tras la guerra civil se registró el nacimiento de
muchas bodegas cooperativas, alcanzando un número total aproximado de
70. |
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La etapa más importante de la historia del vino de
Navarra se registra a partir de 1980 hasta nuestros días, con la
creación de EVENA, el nacimiento de muchas bodegas particulares, el
incremento de los vinos de calidad, del embotellado y del número de
barricas.
El Gobierno de Navarra amplió el marco varietal, con el que hoy se
están elaborando grandes vinos.
Hoy la D. O, Navarra se ha consolidado como zona de vinos de
calidad, sorprendiendo con sus embotellados de vino tinto, rosado,
blanco y moscateles. |
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NAVARRA TIERRA DE GRANDES
VINOS Navarra goza, desde tiempos inmemorables, antes como
Reino y ahora como Comunidad Foral, de excelentes viñedos y de unos
vinos de primera calidad, fruto de la experiencia y buen hacer de sus
viticultores y bodegueros.
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Situada en un área geográfica privilegiada, entre
Burdeos y La Rioja, el clima y el suelo son idóneos para el cultivo de
la vid. Dos son los factores distintivos de los vinos de Navarra:
- Las condiciones naturales especiales de la zona: por sus
terrenos típicos de la vertiente mediterránea en torno al Ebro y sus
afluentes, por su con gran variedad y riqueza de matices, por la
inclinación de sus laderas, por las horas de insolación de sus
tierras, etc. Todas estas circunstancias hacen posible la madurez
perfecta de las vides.
- La tradición milenaria del cultivo de la vid y su vinificación,
donde los procesos de elaboración, genuina y artesanal de los vinos,
han sido transmitidos de generación en generación.
Todo
esto debe unirse a la evolución seguida que ha consistido en un descenso
moderado de la superficie productiva y en la importante renovación del
viñedo, afectando fundamentalmente a la edad, a los sistemas de
plantación y conducción y a las variedades. Se recupera el tradicional
Tempranillo y se introduce, después de años de estudios de adaptación,
variedades de prestigio de otras zonas vitivinícolas como el Cabernet-Sauvignon,
Merlot, y Chardonnay.
El resultado son unos vinos aromáticos, tanto más afrutados cuanto
más jóvenes sean, de cuerpo y estructurados, con buen equilibrio entre
grado alcohólico y acidez y de suaves paladar. Los rosados tienen aromas
muy frutosos y de delicado paladar, con una gran persistencia.
Los vinos blancos poseen un ligero aroma floral delicado al paladar
con una graduación alcohólica moderada y frescos. En cuanto a los vinos
elaborados con la variedad Chardonnay fermentados en barrica se
caracterizan por su color amarillo dorado, de aroma muy intenso y
peculiar de dicha variedad resultando unos vinos muy estructurados en
boca con tonos tostados. No acusan su riqueza alcohólica, en torno a
13º, dada su buena acidez total. |
La variedad climática en Navarra es un signo diferenciador. En la
Navarra vitivinícola cabe la especificación de climas y suelos que han
venido a determinar la creación de las cinco subzonas de la D.O.
"Navarra".
Climáticamente la
Baja
Montaña pertenece a una zona seca subhúmeda, con una
pluviometría media de 683 mm. anuales; unos 232 días de periodo
vegetativo favorable para el viñedo.
Valdizarbe también posee un clima propio de la zona seca subhúmeda.
Su pluviometría media anual es de 593 mm de distribución bastante
homogénea, con unos 218 días de vegetación en periodo favorable para el
viñedo.
Tierra Estella es análoga a las dos subzonas anteriores al
encontrarse en una franja septentrional de la zona vitivinícola navarra.
Pertenece por lo tanto a la zona seca subhúmeda. Los índices de
pluviometría y período vegetativo son similares.
En la
Ribera Alta cabe distinguir las subcomarcas de Olite, con un clima
de transición, pluviometría media de 513 mm anuales y unos y unos 238
días de periodo vegetativo favorable para el viñedo. La de Lerín con un
clima seco semiárido, careciendo de un exceso de agua todo el año. La
pluviometría media es de 472 mm al año. El período favorable para la vid
es de 240 días. Y la subcomarca de Marcilla, también posee un clima seco
semiárido, con una pluviometría media de 444 mm al año. El periodo
favorable para el desarrollo vegetativo de la vid es de 245 días.
La
Ribera Baja pertenece a la zona más árida de las mencionadas, con
una pluviometría media es de 448 mm anuales. El número de días de
periodo favorable para el desarrollo de la vid se eleva a 241. |
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